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Dragon Quest Builders (2016)

Videojuego, Block Making | 50 Horas + Modo Libre
Valoración:
8.5
8.5

Ficha Técnica

  • Desarrolladora Square Enix
  • Género Block Making RPG, Acción
  • Jugado en PS4, Nintendo Switch
  • Nº Jugadores 1
  • Textos Español
  • Voces No
  • Online No (Excepto Terra Incognita)
  • Fecha Reseña 09 Septiembre 2018

¿De qué va?

Construye por diversión, por la aventura y PARA SALVAR EL MUNDO. Explora un enorme mundo abierto en una misión épica, enfréntate a montones de monstruos temibles y ponte manos a la obra para construir un reino en ruinas.

Reseña

Nuestro gusto por este título ya nos viene desde hace un par de años. Jugamos una primera partida a Dragon Quest Builders en su primera edición para PS4, la Day One Edition, cuyo lanzamiento coincidió con el 30 aniversario de la saga. Nos resultó una experiencia tan satisfactoria que no dudamos en rejugarlo ahora que está disponible también para Switch, y así además hemos podido aprovechar para reseñarlo, ya que en 2016 aun no habíamos lanzado la web, y la única diferencia entre ambos es la existencia de monturas para un desplazamiento más rápido por el mapa y algún material extra en la versión de Nintendo. También nos picó el gusanillo por el ansiado Dragon Quest XI, y nos sirvió para mitigar un poco la espera.

La saga DQ es una de las más queridas por los jugadores que apuestan por el rol japonés, pero en esta ocasión Square Enix se atrevió a romper sus propios esquemas y acercarse a un estilo Minecraft puro: El de construcción por bloques. Dragon Quest Builders mantiene el llamativo diseño de Toriyama y su esencia, pero se adentra en terreno inexplorado hasta el momento por la franquicia, así que los jugadores que busquen un corte clásico pueden verse sorprendidos, aunque esperamos que gratamente, si deciden darle una oportunidad.

Nosotros, siendo sinceros, nunca nos hemos sentido atraídos por Minecraft, aunque hemos visto las obras de algunos jugadores por la red y son alucinantes. Sin embargo, sí que recomendamos muchísimo Builders, pues entra enseguida por los ojos, y logra enganchar desde los primeros minutos de partida a pesar de lo “típico” de su trama.

Podía decirse que es un spin-off que toma como base ciertas pinceladas de uno de los finales de la historia original. Draconarius, el villano, nos arrebata la creatividad, y con ella el poder de construir objetos, impidiendo que la humanidad sea capaz de crear nada, y por tanto, incapaz de rebelarse. Pero (una vez más…) somos los elegidos por la Diosa, y se nos encomienda la noble tarea de reconstruir Alefgrado y devolverle su plenitud y su gloria. (Por cierto, podemos elegir entre personaje masculino y femenino).

Aunque lo de ser los elegidos resulte manido, aquí nos dejan claro desde un primer momento que no somos héroes, simplemente somos los únicos con la habilidad de construir cosas nuevas a partir de materias primas. Pero con el paso de las horas nos damos cuenta de que enfrentarnos a las tinieblas que asolan Alefgrado ya es toda una hazaña, así que a lo mejor si que somos un poquito héroes… ¿no? Al fin y al cabo, nos jugamos la vida a cada segundo para que la nación prospere, aunque al principio sea con una porra de madera y un mazo.

La premisa del juego es muy, muy sencilla. Tendremos un “campamento base” muy rudimentario que podremos ir mejorando cuando vayamos encontrando nuevos materiales y probando nuevas fórmulas. Se nos unirán nuevos habitantes que buscan un lugar donde vivir, y que contribuirán a su manera al bienestar del campamento cocinando o fabricando objetos. Parece muy simple, pero la manera en la que está planteado nos ofrece el punto justo de libertad como para ponernos a investigar y a probar por nuestra cuenta, y antes de lo que esperamos, se nos habrán ido unas cuantas horas planificando y levantando una prometedora fortaleza, a la que incluso podemos ponerle nombre si encontramos un cartel que plantar a la entrada.

Los nuevos ciudadanos nos irán encargando misiones, que tendremos que cumplir alejándonos de la calidez del hogar y explorando diversas regiones. Por supuesto, en nuestros paseos aprovecharemos para recolectar toda suerte de materiales y aprender nuevas recetas, que nos servirán para crear nuevas armas y herramientas, además de luchar contra los monstruos y criaturas típicos de Dragon Quest, que se muestran de forma más animada en esta ocasión.

Como veis en las imágenes, los personajes también son de aspecto chibi, fieles a los inicios de la saga, y ese estilo se ha mantenido en el resto del mundo. Todo el entorno está formado por bloques de diversos materiales (tierra, arenisca, piedra…) que podremos destruir para utilizarnos en nuestro propio beneficio, además de encontrarse plagado de madera, piedra, minerales y demás recursos.

Pero no todo se muestra ante nuestros ojos, pues a lo largo y ancho del mapa abundan cuevas, tumbas y diversas estructuras que podremos explorar cuando nos plazca, y en las que seguro que encontraremos algunos tesoros muy útiles para nuestra ciudad. Si llevamos la herramienta adecuada, incluso podremos “mangar” mobiliario de calidad superior y colocarlo en nuestra base. La sensación de descubrimiento es constante, y cuando encontramos un nuevo material apenas podemos esperar para volver a la base a ver qué podemos crear con él.

Cada una de las 4 regiones (Cantería, Rimuladar, Bañen Bañen – Galeburgo y Trávena) tiene su propia estética y una historia autóctona sobre cómo ha caído en decadencia y qué papel jugamos nosotros para ayudar a su reconstrucción. También cuentan con banda sonora única y materiales exclusivos, lo que nos obligará a dar unos buenos paseos si queremos exprimir al máximo el título. Y hablando de banda sonora, quedaos tranquilos los fans de la saga numerada, pues los míticos acordes de Dragon Quest seguirán acompañándonos en esta aventura.

El componente rolero se manifiesta en la necesidad de alimentarnos, curarnos, y en la variedad de armas, armaduras y vestimentas que podremos fabricar, que nos irán haciendo cada vez más fuertes contra enemigos más poderosos, entre los que no faltará algún que otro Boss. Pero una cosa si dista del rol tradicional, y es que nuestro personaje no sube de nivel. Para obtener más vida debemos encontrar y comernos las preciadas “simientes”, que nos aportarán más PV. Sin embargo, nuestras bases sí que aumentan su nivel, siempre y cuando coloquemos aquellas habitaciones que nos pidan nuestros ciudadanos, y que cuenten con los objetos requeridos.

Quizás el combate a tiempo real contra los monstruos es un poquito simple, pues se limita a dar estocadas con el arma que tengamos equipada y a salir por patas cuando nos hagan pupa para curarnos en una esquina, pero los enfrentamientos con los jefes tienen bastante más chicha, no en estrategia sino en estética, dificultad y esquive, así que una cosa por la otra.

Algo que sí resulta satisfactorio son las oleadas de monstruos que asaltan nuestra fortaleza. A las pocas horas de juego ya seremos capaces de empezar a crear líneas de defensa que nos serán muy útiles en las invasiones, como pinchos que salen del suelo, empalizadas, bombas y demás parafernalias. De hecho, preparar una zona defensiva curiosa y eficiente resulta casi tan entretenido como construir la ciudad.

En lo que respecta a la jugabilidad, es curioso como empezamos siendo realmente torpes en esto de darle mazazos a los bloques, y destruimos cuando queremos construir, ponemos cosas donde no queremos… Pero tranquilos, a los pocos minutos manejareis el mazo a las mil maravillas, e iréis construyendo paredes a un ritmo frenético. (Como decimos en Canarias, trabajar de “ajuste” en el sector de la construcción) En general el control es súper intuitivo, y el hecho de que prácticamente el 100% del entorno sea manipulable nos ofrece miles de opciones.

La historia es casi algo de fondo, porque la construcción de las diferentes regiones que iremos visitando ocupará casi todos nuestros esfuerzos. Sin embargo, funciona muy bien como hilo conductor, tiene mucho encanto, y el arco final resulta bastante intenso.

Para los que gusten del modo libre, también hay una región llamada Terra Incognita, donde podréis construir todo lo que queráis según vayáis desbloqueando las recetas en el modo historia. También es posible compartir las creaciones con otros jugadores.

Aunque parece que presenta carencias, no os engañéis, Dragon Quest Builders tiene ese algo especial, ese componente que nos engancha y nos anima a seguir adelante, a ver qué nos espera en la siguiente región, aunque debemos tener en cuenta que tras cada viaje empezaremos desde cero, nuestros progresos no se almacenan de una región a otra. Hay que verlo como capítulos independientes, en los que una vez que ayudamos todo lo posible a los habitantes de cierto lugar, nos trasladamos a otro remoto paraje para aportar nuestro granito de arena, y lo perdemos todo por el camino. Os dejamos unas imágenes de nuestras bases de la primera región al máximo, para que veáis el potencial.

Conclusión

En definitiva, en nuestra opinión Dragon Quest Builders ha dado en el clavo. Han logrado un título bien hecho, ameno, divertido y muy, muy entretenido, al que podemos meterle tranquilamente 50 o 60 horas sin darnos cuenta. Una estética clásica de 8 bits reconvertida en un enorme escenario 3D, donde el límite está en nuestra curiosidad.

Solemos recomendarlo a quienes no han jugado a ningún título de la saga Dragon Quest, porque de verdad es tan atrayente que el hecho de no conocer la franquicia no importa, pero sí que sirve de trampolín para probar con la saga numerada.

Por si aún os falta un poquito para convenceros, tenemos una anécdota a la que le guardamos un cariño especial. Hasta hace dos años, compartíamos una única PS4, en la que jugábamos juntos o nos íbamos turnando. A la llegada de este juego, comenzamos la historia un sábado por la mañana, y por la noche cada uno tenía su consola y su copia del juego. ¡No podíamos esperar para turnarnos y jugar cada uno en su partida! Disfrutar juntos de la aventura nos gustó muchísimo. ¡Por supuesto, fue un finde de puro vicio! xD

Por cierto, Dragon Quest Builders 2 está anunciado para finales de año en Japón, así que… ¡lo esperamos con ansias!

Dragon Quest Builders

8.5

Jugabilidad

9.0/10

Gráficos / Diseño Artístico

9.0/10

Sonido

8.5/10

Innovación

7.5/10

Duración

8.5/10

Puntos positivos

  • El concepto general de Block Making está muy bien fusionado con la esencia Dragon Quest
  • El potencial de construcción de las bases es muy estimulante
  • La versión de Switch tiene como añadidos las monturas y algún material extra
  • Sentimiento de diversión e inmersión constante

Puntos negativos

  • Los combates a tiempo real pueden resultar algo sosos
  • En Switch los textos resultan un poco pequeños en modo portátil
  • Podría haber alguna misión más compleja
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